martes, 2 de febrero de 2010

El Libro de la semana...


Joan Brady las mujeres de Venus” empieza esta trilogía (por ahora, según tengo entendido) con tal de dar un enfoque distinto a la vida, con tal de hacer ver que las cosas más simples que nos pasan por alto, a menudo son aquellas que le dan importancia a nuestra existencia.

Me explico, “Dios vuelve en una Harley” de buenas a primeras puede dar la sensación de que se trara de un libro que intenta inculcar unas creencias religiosas para ponerlo todo muy bonito y que, una vez leído, te alistes a la Congregación de las Carmelitas Descalzas y dones todos tus ahorros a la Parroquia del Santo Señor más cercana, pero no es así. Lo digo porque esa fue mi primera sensación, cuando vi el título pensé : “ya empezamos, otro librejo que procura comer el coco a diestro y siniestro” y se puede decir que esta clase de libros pues me dan como repelús, no miedo, porque dudo bastante que exista el libro que pueda llegar a inculcarme que la religión cristiana es la mejor del mundo y que haga que me convierta en una debota, beata, etc. pero sí por que no tengo ganas de escuchar (o más bien leer) según que sandeces, a mi parecer. A quién le guste, allá él/ella y su vida, claro está.

A lo que íbamos, una vez desmentida esta primera sensación, puesto que la persona que me lo recomendó y dejó no es precisamente debota de este estilo de libros, me introduje en la lectura de éste.

¿De qué va el libro? Muy sencillo, una joven de treinta y tantos años, Christine, con el corazón roto, con una vida muy monótona, un trabajo que le aburre, pocas expectativas de futuro, un poquito de sobrepeso...en resumidas cuentas, una solterona deprimida (a lo Bridget Jones, más o menos) que vuelve a la ciudad donde siempre había vivido hasta que huyó por un desamor (que para más inri, ahora está más guapo que nunca y se ha casado con una excompañera de Christine a la que ésta le tenían un pelín de rabia) pensándose que estaba llena de fuerzas y que, cuando se afronta a la realidad, cae en picado. ¿Qué hace ante esta crisis? Pues se va de bares, a beber y beber hasta acabar borracha perdida e intentar ahogar las penas (pero estas flotan, como se suele decir). Pero cuál será su grata sorpresa al conocer a un apuesto caballero, con su chupa de cuero y Harley incluída. Ella se queda embobada y poco más y sufre un ataque de corazón al ver que éste se acerca a ella y le habla. ¿Quién es este mozuelo? Es Joe, aunque más conocido como Dios (la ventaja de que se llame Joe es que no hace falta que lo relaciones con el Dios cristiano, o para mí lo fue) y poco a poco le irá enseñando los valores, verdaderos valores, de la vida a Christine, creándole una especie de mandamientos que le servirán para intentar ser un poco más feliz y darse cuenta de la esencia de las cosas que le rodean.

¿Qué he extraído de la lectura? Pues además de que es bastante amena y se lee en nada y menos (es cortita y ligera) parece ser que en el transcurso de la lectura tú también le vas dando sentido a las cosas. Incluso te paras a mirar a tu alrededor y te ries de pequeñeces de las que antes ni siquiera te habías dado cuenta de su existencia (yo la leí en el metro y creo que la gente se pensaba que andaba un poco tarada mirando a todos lados para encontrar el más mínimo detalle, jeje). Es una forma de irte recordando que tienes que valorar más todo aquello que tienes y puedes disfrutar y no pasarte el 90% del día lamentándote de todo aquello que deseas y no tienes y el otro 10% durmiendo. Además anima bastante a la lucha limpia por aquello que realmente anhelas. La verdad es que este Joe yo lo interpreto más como aquel pequeño consejero que todos llevamos dentro pero que, a menudo, ignoramos por completo porque estamos demasiado ocupados autocompadeciéndonos de nuestras “desgracias”.

Aconsejo este libro y los dos que le siguen (de los que haré una opinión más adelante si me veo con valor): “Dios vuelve en una Harley: El Regreso” (donde Christine, pasados los años, necesita otro empujoncito) y “Hasta el cielo” (donde la protagonista es totalmente distinta, pero también necesita de una ayudita).

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